Acrylic on canvas
© Deborah Romero
There are more thoughts I had in executing this work but I will leave some for curious viewers to piece together. As I was first trained in art history before art studio, you know I love iconography (symbols). I love to tell stories (thus my blogs). So, it is no surprise that my paintings tell stories. I am not one for much abstraction. Again, I like symbolism.
Recuperación Espinal V (2026)
Acrílico sobre lienzo
© Deborah Romero
Si alguien observa mis pinturas a lo largo de los años, verá que soy una chica de autorretratos. Por esa razón, este pequeño lienzo representa un regreso personal a mí misma como pintora.
Desde que mi cuerpo fue debilitado por la artritis reumatoide y las compresiones espinales, dejé de pintar autorretratos. Claro, he pintado otros lienzos más decorativos y retratos de amistades, pero faltaban las obras con un significado más profundo y personal. Este tipo de pintura tiene menos que ver con ser atractiva o comercializable. Es un trabajo destilado a través de capas de experiencias de vida, formación técnica y expresión artística. Para mí, este cuadro representa el regreso a mi propia manera de pintar como artista.
A primera vista, alguien podría ver una cara sonriente, una pintura alegre sobre la sanación de la columna vertebral. Pero es mucho más que eso. La figura central puede parecer descansando, sentada pasivamente. Sin embargo, yo me pinté resistiendo. Esta columna vertebral que desciende por mi centro funciona como una herida. Estoy reconstruyendo mi relación con mi cuerpo, una pincelada a la vez.
Me pinto como un nudo de fragmentos orgánicos. Cuando tu cuerpo se convierte en el centro de todos tus pensamientos, movimientos y temores, dejas de experimentarte como un todo continuo. Te vuelves intensamente consciente de tus distintas partes: nervios, vértebras, músculos, incisiones quirúrgicas, etc. Mi arte forma parte de esa reconstrucción hacia la totalidad.
No me pinto como alguien rota. Mis heridas, su dolor y sus fallos están visibles; sin embargo, una aura de sanación me rodea. Sano en medio del sufrimiento.
La paleta predominantemente roja sí hace referencia a la sangre y al dolor, pero las flores rojas flotando sobre un fondo rosado crean una sensación donde el dolor y la ternura conviven.
En realidad, el fondo fue lo que más tiempo me tomó y pasó por cambios importantes. Sí, mamá y papá, ustedes pagaron años de formación artística; puedo dibujar flores realistas, jajaja. Al final elegí pintar flores sencillas. Fue una decisión consciente: entregarle el pincel a esa niña que todavía vive dentro de mí, que aún espera y conserva su inocencia. No a la adulta médicamente desencantada en la que me he convertido después de tantos enredos con el “sistema” de salud. Lo veo como yo diciendo: «Hay tanta sangre, tanto dolor», y la niña respondiendo: «Sí, y aun así voy a pintar flores».
Una anécdota divertida del proceso: originalmente pinté flores rojas más realistas y dejé que sus centros se deslizaran por el lienzo como si estuvieran sangrando. Una mañana bajé las escaleras, doblé una esquina, vi el cuadro y solté una respiración sobresaltada. ¡Ah! Una pintura vampírica y macabra. Demasiado. Eso no iba a funcionar. Pero sí conservé una pequeña referencia a aquellos chorreados de sangre en una de las flores, si miran con atención, jajaja. Los chorreados los reservé para los tonos azules. Una referencia bastante obvia a las lágrimas, al duelo y a las emociones.
Tuve muchas más reflexiones mientras realizaba esta obra, pero dejaré algunas para que las personas curiosas las descubran por sí mismas. Como primero me formé en historia del arte antes de estudiar arte de estudio, ya saben cuánto me gusta la iconografía (los símbolos). Me encanta contar historias (por eso escribo blogs). Así que no sorprende que mis pinturas también cuenten historias. No soy muy dada a la abstracción. Una vez más, me inclino hacia el simbolismo.
Alguien vio esta pintura cuando estaba casi terminada y comentó que le recordaba las obras de Frida Kahlo. ¡Vaya, gracias! Me di cuenta de que sí, yo también podía verlo. Ella también vivió una vida marcada por problemas de columna, dolor y discapacidad. Y amaba las paletas de colores intensos; yo también. Sus numerosos autorretratos reflejaban lo que ocurría en su vida; los míos también.
Mmmm... ¿quizás mis futuros autorretratos incluyan un mono sobre mi hombro? Naaa. En los míos sería una gata negra llamada Bimini.
P.D.: Frida Kahlo pintó varios autorretratos acompañada de su mono. Uno de los más conocidos puede verse aquí. De hecho, también realizó un autorretrato en el que aparecen tanto su mono como un gato negro. Había olvidado ese detalle hasta que busqué enlaces para este blog. ¡Parece que somos aún más hermanas artistas! Creo que esta es una señal de que mi Bimi debe hacer una aparición especial en alguno de mis futuros autorretratos.

















